Cuando ella descubrió la primera mentira de el, aunque alarmada, disfrazó la realidad. Mintiéndose también a sí misma un poco, no quiso darle importancia. Queriendo tener fé en el, se dijo que a veces una mentira, rápida como un rayo, es bálsamo de inquietudes.Y aún apenas se conocían, y el mar que estaba detrás de ellos era tan lindo.Y sus ojos parecían tan de verdad...Pero quedó la semilla del baobab sembrada, y la confianza en los labios de el, en sus palabras, empezó a temblar apenas perceptible. (Si no hubiera habido una mentira más, hubiera estado ella ahora tranquila y confiada, alegre)
La segunda mentira de el fue más elaborada, contextualiazada, perfectamente representada, enferma. Es una mentira tonta e innecesaria, como todas. Es una mentira absurda. Pero una mentira al fin y al cabo. La duda ya es tan grande como un baobab. Ella entiende el por qué de esa mentira. Porque le comprende a el, comprende sus mentiras. Pero el enorme baobab crece...
(Y por eso ahora ella está tan triste, preguntándose si habrá mas mentiras)
3 comentarios:
baobabs, corderos, kavafis, lusitania....tu blog me da miedo Cervecitas.unha aperta.
El miedo mueve montañas!!!! O era la fe????
:-)
no! era la montaña que se movía ella sola hacia tí porque tú no ibas a ellas...
besos desde el pais con menos montañas del mundo.
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